miércoles, 31 de octubre de 2007

Una historia y una ciudad...

El deseo puede convertir acciones y transformar el pensamiento, la fuerza que irradia, acomoda las piezas de un día y una noche para que encajen de manera perfecta: las palabras, los gestos y un tiempo finito flotan subliminalmente en las calles de una ciudad... y un descuido, convierte el calor de un día, en el calor de una noche de luces que transcurre con prisa.

La historia comienza en una calle, pasea por un bar y termina entre sábanas blancas que se llenan de palabras, susurros, sudor... amor de una noche, lento y profundo cuyo placer convierte ese deseo en una realidad... entonces lo finito se vuelve eterno.

jueves, 18 de octubre de 2007

Reflexiones...

He estado leyendo algunos libros cuyo contenido ha permanecido en mi mente buscando acomodo como piezas de un rompecabezas. Los textos han coincidido en las mismas cosas a pesar de ser autores diferentes y temas distintos. El mensaje no tiene tiempo definido y ni siquiera nombres asociados, no hay fechas, no hay definiciones, no hay historias... solo el misterio de lo que no se puede explicar pero que se siente y se entiende, y todos, incluso los que no escribimos libros, permanentemente tratamos de explicar... sobre todo aquellos que vivimos en una discreta pero permanente búsqueda de significados.

La ENERGIA, es destino, es fuerza, es seguir lo que no se ve y recorrer un camino que no sabes donde te lleva. Los seres humanos somos energia pura, optima, de la mejor fuente y sobre todo, muy mal aprovechada. La mejor definición que he leído hasta hora ("The Secret"), señala que los humanos somos como una antena repetidora de televisión y nuestros pensamientos son la señal, la información que transmitimos... y es sobre ellos, que recibiremos, que tendremos feedback. Definitivamente tenemos poder sobre que queremos recibir, si somos capaces de filtrar y de pensar en positivo. El universo no entiende sobre lo relativo, así que debemos pensar claro y en términos absolutos. Esto significa, que si deseas algo intensamente, y tu señal es el deseo, piensa exactamente lo que quieres de manera positiva y de seguro llegará a ti...

A mi también me sonaba muy fácil, y decidí hacer pruebas sencillas, como desear intensamente que alguien a quien no había visto u oído en algún tiempo apareciera, y saben que?, han aparecido. He deseado profundamente tener cosas que con todas mis fuerzas he visualizado y saben que? han llegado a mi.... ¿Casualidad? puede ser... pero creo fielmente en la CAUSALIDAD mas que en la casualidad, y hasta ahora, es que estoy asumiendome como la causante de mis propios hechos, lo cual en parte me asusta... pero siento que esta conciencia de lo que soy capáz de hacer con mi energía y mis pensamientos, me empodera y me da una fuerza ante todo que no había sentido antes.

El que desea el bien solo puede recibir cosas buenas, o más fácil aún, como acabo de leerlo, "Cada quién dá lo que posee...", y en esa medida recibiremos...estoy segura. En caso contrario, revisemos nuestros pensamientos y lo que estamos deseando, tal vez sea necesario cambiarlos, reformularlos e invertir energía, esa que frente a los demás se convierte en nuestra imágen y logra abrir esas puertas de lo deseado pero desconocido...

Una Canción...

Una Canción...
Sick of Love (Robert Ramírez)

Amor bajo el agua...

Me estaba bañando y entró sin darme cuenta…
Se desvistió y se metió en la ducha, me abrazó suavemente y se colocó bajo el chorro de agua, sin que esta pudiera calmar el ardor que lo impulsó a entrar… el no podía ocultarlo y yo no pude evitarlo.
Bajé lentamente, acariciándolo… el agua caía sobre todo mi cuerpo, y me quedé ahí, tan cerca, pegada a el, dándole placer con mi lengua, acariciándolo suavemente, despacio… sintiéndolo tan profundamente que no tenía voluntad de separarme… no sé cuanto tiempo estuve ahí, el me hablaba, gemía y su voz me hacía sentir que ese placer era lo mejor que podía sucederle…
Luego me levantó suavemente y fue el quien quiso retribuir el placer recibido, bajó poco a poco, recibiendo el agua que rebotaba en mi cuerpo en su lengua, mientras esta me rozaba excitándome en su descenso, lengua ágil que sabia donde ir, despacio, donde el éxtasis provocaba gemidos, donde el placer se sentía tan dentro como la urgencia del deseo…estaba de rodillas, debajo de mi, desesperado… lengua, dedos, caricias suaves y violentas a la vez, abandonándonos al placer, los cinco sentidos en un solo lugar…
Se levantó, me mordía la espalda, el cuello… me empujó contra la pared helada, estábamos empapados… agua y sexo, excitados, queriendo arrancarnos la piel…
Entonces agarró mis nalgas con fuerza y me atrajo hacia él… penetrando todos mis sentidos, entregada por completo a la violencia divina, se movía con la experiencia innegable del que lo da todo, bebió del agua de mis senos, mi cuerpo se contraía en señal de hambre, mis caderas lo buscaban con fuerza y sus palabras penetraban cada poro de mi cuerpo…
Quería oírme, quería tocarme toda, quería besarme… hacerme solo suya y yo le suplicaba por mas, quería sentir lo inexplicable dentro de mi, sentir que me perdía en su cuerpo… y entonces llegó, el único momento donde los cuerpos se funden en uno, donde escalas la cima del placer… intensamente, como si nunca nos hubiésemos amado…
El agua se secó en nuestros cuerpos calientes, exhaustos de placer y permanecimos uno al lado del otro, callados, tocándonos, besándonos… deseándonos como nunca…

Lupe Nuñez



Un sueño prestado...

El escribir me ha producido un gran placer, pero mayor aun, es saber que los que se conectan conmigo a través de lo que leen de mi, les gusta, se sintonizan fácilmente en esté vaivén de ideas que estimulan la imaginación y hasta les hace pensar en sus propias sensaciones, fantasías y deseos.

Alguien especial lo escribió, yo le presto mi espacio y el me presta su sueño…

“…Luego de terminar mi reunión de trabajo en Houston me dispuse ir a mi hotel. Esa noche, me metí al jacuzzi, y me recosté durante una hora. Luego me di una ducha tibia y me preparé para dormir, pues mi vuelo de regreso salía a las 12 del mediodía, dándome tiempo a hacer algunas cosas pendientes por la mañana antes de volver.
Me acosté y tendría unos quince o veinte minutos dormido cuando tocaron a la puerta. Me levanté y abrí asomando solo la cabeza, pues vestía solamente un bóxer. Vi a una chica hermosa que vestía un traje sastre pantalón. Lo primero que pensé es que era una ejecutiva del hotel, pero no supe que decir…
Abrió la puerta y entro como si nada.
Me dijo su nombre. Medía un metro sesenta aproximadamente, piel canela, senos grandes y perfectos, cintura breve y unas nalgas de calendario. Me llevo hasta la cama, me sentó en la orilla y comenzó a desnudarse lentamente. Me encontraba como hipnotizado. Una a una, las prendas fueron cayendo despacio, sin prisa…
Una fuerte erección luchaba por salir de mi bóxer. Comenzó a quitarse su ropa interior. Lencería de marca, que realzaba sus formas hasta la perfección. Ella se acercó a mí, me tomó de las manos e hizo que me pusiera de pie, se acostó en la cama con la cabeza hacia afuera y comenzó a estirarse como una gata en celo.
Pasaba sus manos por todo su cuerpo, dándose placer ella misma y a mis ojos. Se acercó y comenzó a besarme de una forma que me hizo dudar que esto no fuera un sueño. Lentamente se puso sobre mí, poniendo sus piernas alrededor de mi cara, me perdí entre ellas ¡Un 69 perfecto! En esa postura, sus caderas se abrieron ante mí en un espectáculo digno de fotografía.
No podía ni parpadear. Me desvestí rápidamente y me acerqué a sus nalgas. Las apreté entre mis manos y suavemente me acerqué, para entonces, me moría por entrar en ella. Para mi era como un sueño.
Me encontraba de pie al lado de la cama. Ella a gatas… yo acariciaba la línea de las nalgas lentamente. Arriba y abajo, una y otra vez. Era como fuego para mí. Los gemidos hacían que no existiera otro sonido en el mundo. Sin poder contenerme, toqué con la punta sus labios y la comencé a penetrar lentamente iniciando un movimiento lento. ¡Ahora si me encontraba en el cielo!
Estuvimos así unos dos o tres minutos. Me movía lentamente para que esto no terminara nunca y alargar el momento hasta la eternidad. Me salí y le pedí que se diera la vuelta totalmente, sus piernas afuera de la cama y su ser listo para ser invadido, sediento de más sexo.
La penetré de nuevo y me mantuve dentro de ella unos segundos, con el mismo ritmo anterior. Lento, muy lento. No quería que terminara nunca. Me salí y de nuevo la invadí, unos segundos en un movimiento de ida y vuelta que me daba el mayor placer jamás experimentado. ¡Sentía que iba a estallar de placer!
Ella con una voz como ronroneando me ordenó que no terminara y haciéndome hacia atrás, se puso de pie, puso sus manos sobre mis hombros y me sentó en la orilla de la cama. Se sentó en el suelo y puso sus manos en mis rodillas, acercó su boca… ¡Mi corazón aceleró su ritmo al doble!
Estaba totalmente en su boca. Arriba y abajo, lentamente. Su lengua me daba un placer infinito… Me estaba volviendo loco. Cerré mis ojos y apreté mis dientes tratando de detener el orgasmo que sentía venir, cuando de repente detuvo su movimiento y unos segundos después una boca nueva se hizo cargo de mí. Eso fue demasiado. Ella sintió que mi orgasmo era inminente, y se entregó a cumplir el mayor de mis deseos… Sentía mis ojos salir de sus órbitas. El placer era indescriptible. Un largo gemido salió de mis pulmones como punto final a tanto placer.
Me dejé caer sobre mi espalda y me subí hasta la parte alta de la cama. Ella me tapó con las mantas y me dio un largo beso. Se vistió lentamente y salió de la habitación sin hacer ruido.
Dormí hasta las 10:00 de la mañana, dos horas antes de mi vuelo de regreso! Llegué a tiempo al aeropuerto a pesar del apuro. Durante el vuelo me dormí de nuevo, con una sonrisa de satisfacción por un buen negocio y el mejor e inesperado final..."