miércoles, 20 de octubre de 2010

Buscando un tiempo perdido...



Entre las sombras de los recuerdos, siento un abandono lejano. Durante muchos años me asome en la ventana del infinito y quise ver como hubiese sido la vida que no tuve contigo. Un viaje largo de vacaciones o un paseo por un pueblo de calles empedradas. Tal vez lo sencillo, como comprar frutas o cenar juntos. Pero no supe, nunca te encontré.
Ahora apareces, vienes a mi y siento que me amas, que no pasaron los años, que fui yo la que se fue o quien no supo abrir esa ventana.
Eres capaz de atravesar tiempo y espacio y hacerme sentir que siempre estuviste conmigo.
Te extraño. Me hacen falta los besos que nunca me diste. Y las caricias que nunca sentí. Siento tu fuerza al hacerme el amor, como si fuésemos dos locos que nunca se amaron. Y es que nunca lo hicimos, no así, no como ahora. Como este ahora que no es hoy, que lo será algún día tal vez.
Quiero amarte, sentir tu cuerpo desnudo junto al mío y saber que siento, conocer tus intenciones a través de mi deseo y sentir que me tocaras, como eres capaz de tocarme cada noche, en este tiempo que no existe y que cada día convierte las horas por venir, en una quimera inalcanzable. Estoy aquí, esperándote, cuando planees llegar, si es que acaso alguna vez has pensado llegar hasta mi, avísame sin tiempo, que no me moveré de este sitio en donde te he estado esperando toda la vida.

jueves, 12 de febrero de 2009

Fragilidad


Las palabras escaparon de mi mente hace algun tiempo, como si hubiesen huído de mi. Han estado escondidas, a pesar de que merodearon alguna vez e intentaron fallidamente salir de su refugio. Entiendo que soy yo, los sentimientos pasados y los que ahora están coincidieron en tiempo y espacio , y no ha sido fácil rescatar lo que en verdad existe.

Ahora mis palabras están aquí y quieren salir deliberadamente. Tengo necesidad de contar, desear y amar. Tengo necesidad de vivir lo que quiero vivir. Tengo necesidad de amar a quien quiero amar.

Sentir la sútil inexistencia de quien no está. Tocar una piel inalcanzable, que irradia un calor que atrae con una fuerza inimaginable y transforma el deseo en una sensación sublime, capáz de convertir ese deseo en obsesión. La inmensidad de un sentimiento que me coloca en las puertas de un templo, donde me siento intangible y mi ser se hace vulnerable a los designios de esa energía desconocida.
Magia de seducción que envuelve mis sentidos y me lleva a comprender mi propia fragilidad.

lunes, 26 de mayo de 2008

Un paseo por tu piel


Una calle empedrada, llena de toldos amarillos que simulaban la luz. Olor a flores y a vida, energía que mi cuerpo agradeció porque recibirla fué sentir ganas de vivir. Mientras caminábamos entre la gente, el frío me invadió y el calor que me daba el contacto con su piel, se confundió con el fuego que me produjo una copa de vino.
Oímos una música de fondo, una melodía de saxo que simuló un viaje a través de los sentidos, como viaja el deseo que se cuela por nuestro interior. Agarrados de la mano, buscábamos un toque de locura en algún lugar de ese mercado, que además de licor nos vendía seducción. Una canción nos invitó a bailar, pegó su cuerpo al mío y pude sentir sus ganas que me pasearon de manera sublime por mi ansiedad de amar. Un beso marcó el tiempo, lo desapareció todo, solo quedamos el y yo.

La urgencia nos llevó, una chimenea y una copa de vino invadieron vehementemente nuestros cuerpos. Sus manos se confundieron con mi piel y me hicieron sentir la melodía de las llamas que quemaban poco a poco nuestra lujuria . Besó todo mi cuerpo, despacio, bebiendo cada gota de mi sudor. Su aliento dibujaba mi silueta y penetraba mis sentidos haciéndome suya lentamente. Su delirió desnudó mi cuerpo y le pertenecí. Amor de lumbre que me entregó con fuerza y descubrió mi alma.
Me vistió de nuevo con besos suaves y húmedos que regó por mi cuerpo. Amándome, me dió el calor que deseé convirtiéndose en mi propia piel y así, pasamos la noche.


jueves, 10 de abril de 2008

En un baño de damas..



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En una noche llena de gente y deseos escondidos, de esos que no se pueden ocultar, lo conseguí parado en el lobby de los baños del restaurante.
No pudimos esperar, un encuentro para un solo beso y calmar así un poco las ganas, como tomar un sorbo de agua y apaciguar la sed. El tiempo que siempre juega en contra, requería que cada uno volviera a una realidad que aguardaba impaciente. Ignoramos la vida y nos escondimos allí un lugar inalcanzable donde entregarnos la ansiedad, el baño de damas. Cuando existen deseos crucificados, la tentación puede mas que la cordura.

Un solo beso que generó un sin fin de sensaciones, con un efecto multiplicador recorrió nuestros cuerpos y nos encerró de donde no quisimos salir. Nos dimos besos divinos, de los que no pudimos escapar, besos en los que entregamos la razón del alma. Caricias que nos colocaron en el borde del balcón de las ganas, donde un paso más significaba caer en el abismo del placer. Convocamos el deseo y la urgencia nos empujo, como locos abstraidos del mundo, le hice el amor conjurando la locura. Encima de él, lo entendí todo. La avidez por alguien que tienes debajo de la piel no comprende de limites, ni condiciones, mucho menos de realidades. Amarlo, observando su cara de éxtasis y sentir su cuerpo querer convertirse en el mio, lo valió todo. Descubrí que puedo esconderme un poema de amor, pero no puedo guardarme mis ganas. Sentir así, valió hasta la pérdida de la razón.
Que más da, la realidad siempre puede esperar unos minutos...

lunes, 18 de febrero de 2008

Geografía de amor...

Quiero decirte amor, pero no es lo que te digo... solo pronuncio tu nombre como una manera de asegurarme de que eres tu a quien estoy haciendo el amor. Te dije una vez que no quiero amarte cuando tu sensatez hable de tiempos y espacios, primero que hablar de pasión. Quiero entregarme a ti como ahora, cuando lo marque el meridiano y el paralelo del mapa de nuestras ganas y en ese tiempo perfecto, cuando nuestros deseos se juntan...
Te tengo aqui cerca, donde puedo tocarte y demostrarte que las ansias profundas de amar no necesitan de permisos, solo se cuelan por la piel y llenan los espacios de lujuria, de respiraciones vehementes que cuando se acercan a tu oído quieres perderte en ellas y entregarte ciegamente. Quiero dártelo todo en besos, que alcancen humedecer todo tu cuerpo y convertirte en la sombra del mío, y que entre nosotros, no existan espacios para que ni siquiera el aire nos quite el placer de sentir cada centímetro de piel y cada gota de sudor. Quiero enseñarte que amarte significa un arrebato de cuerpos que se entregan en un delirio de amor que nos hace capaces de profesar la misma fe por una pasión... pasión que no podemos negar, y que aunque decidamos declararla una causa perdida, nos permite descubrir que cada vez que nos entregamos, inventamos una nueva manera de amar...

martes, 29 de enero de 2008

Tregua a mi voluntad...


Quiero pensarlo un poco mas, hacer lo que mi mente y mis sentimientos me dicen. No quiero existir en ti, ni que existas en mi... pero cuando me doy cuenta de mis deseos, pido una tregua a mi voluntad, tal vez para inventarte una excusa de tenerme o pedirte que me dejes tener el tiempo, para hacer lo que quieras y lo que desees…

Pido treguas para buscar en algún lugar perdido la pista que me diga como llegar a ti...
Consigo deseos de un viaje imaginario que flota por el aire para que vengas a mi y me ruegues quedarte… quedarte conmigo, en un simulacro de lo vivido, compartir un sueño de cuerpos a capella que desean con todas sus fuerzas amarse sin importar la distancia que los separa, porque la fuerza de sus deseos traspasa los límites del tiempo y el espacio. Prometo hacerte el amor de tal manera, que logre inventar la forma de que me necesites sin ningún motivo …

Si acaso no lo consigo, me permitiré soñarte aunque no te hagas realidad, me permitiré imaginarte y alimentar mi deseo con lo que pueda ser, me permitiré amarte en esta soledad y ser tuya en mi mente, tocando mi cuerpo con tus manos y haciéndote el amor desde mis ganas... lo haré por ti y por lo que quiero... puede que alguna vez suceda, y necesitaré entonces pedirme una tregua tan larga, que logre que descubras que quieres quedarte…

jueves, 20 de diciembre de 2007

Un paraíso prohibido...




El tiempo, perfecto, casi siempre comete errores que pueden ser aprovechados por amantes desesperados. Ese es nuestro caso y esta nuestra noche... Después de tanta espera finalmente podemos disfrutar un tiempo robado a nuestras vidas, quitándole la máscara a nuestra pasión… Nos encontramos en un sitio de la ciudad, solos, esperando que suceda lo que existe en lo más profundo de nuestra piel y solo nosotros sabemos…

Distraemos las ganas con historias, fantasías que encienden las llamas de lo que sentimos y nos quema por dentro, un lugar oscuro, luz tenue, bola de cristal y luces, y música que incita los recuerdos pero también hace sensible los sentidos, el lugar perfecto para los besos que queremos dar y las caricias prohibidas que necesitamos sentir.. Rozándonos las ganas y negociando la tregua con nuestros deseos… deseos que humedecemos en alcohol, retrasando un momento que aunque la voluntad existiera no podemos seguir alejando.

Salimos de ahí como locos y entre risas decidimos que nuestro paraíso será el asiento trasero del carro… un lugar ideal para engañar los sueños de una noche larga de cama y aliviar los temores, un lugar donde se puede amar con el mismo delirio que una cama de agua cuando los deseos que nos invaden son suficientes para borrar las imágenes de nuestro entorno y convertir un estacionamiento, en un bosque inmenso de árboles milenarios…

Amor intenso, mi boca que da placer y acaricia con la fuerza acumulada por un deseo guardado, caricias que surgen desordenadamente buscando sentir el calor de nuestros cuerpos que se buscan con fuerza. Me siento sobre el… me mira con ojos vidriosos que quieren acortar la desesperante distancia, adivinar lo que pienso, penetrar los deseos de mi alma y hacerlos realidad, sus manos exploran cada centímetro de mi ser y juntos tratamos de inventarnos cada segundo para alargar el placer. Lo veo aquí, debajo de mi, desesperado por entregarme todo lo que esconde, explorándome… lo hago parte de mi, húmeda y entregada a sus manos que saben lo que quieren, estando arriba también es como estar fuera de mi, digo cosas que ni yo misma entiendo y solo escucho su voz y la vibración de su cuerpo haciéndome su amor… entonces lo recibo y me entrego, una y otra vez y me abarca el temor de dejar lo hasta ahora tuve, esos instantes cuyo placer me hicieron olvidar quien soy y me dieron un placer infinito.

Escuchamos voces que aunque cerca no pueden acallar nuestros latidos… nos damos cuenta de nuestro paraíso… y entonces nos escondemos tras las risas que nos otorga el placer de este viaje por nuestros cuerpos… en el asiento de atrás, queda guardada la posibilidad de robarnos otros minutos cuando el tiempo vuelva a descuidarse…

Una Canción...

Una Canción...
Sick of Love (Robert Ramírez)

Amor bajo el agua...

Me estaba bañando y entró sin darme cuenta…
Se desvistió y se metió en la ducha, me abrazó suavemente y se colocó bajo el chorro de agua, sin que esta pudiera calmar el ardor que lo impulsó a entrar… el no podía ocultarlo y yo no pude evitarlo.
Bajé lentamente, acariciándolo… el agua caía sobre todo mi cuerpo, y me quedé ahí, tan cerca, pegada a el, dándole placer con mi lengua, acariciándolo suavemente, despacio… sintiéndolo tan profundamente que no tenía voluntad de separarme… no sé cuanto tiempo estuve ahí, el me hablaba, gemía y su voz me hacía sentir que ese placer era lo mejor que podía sucederle…
Luego me levantó suavemente y fue el quien quiso retribuir el placer recibido, bajó poco a poco, recibiendo el agua que rebotaba en mi cuerpo en su lengua, mientras esta me rozaba excitándome en su descenso, lengua ágil que sabia donde ir, despacio, donde el éxtasis provocaba gemidos, donde el placer se sentía tan dentro como la urgencia del deseo…estaba de rodillas, debajo de mi, desesperado… lengua, dedos, caricias suaves y violentas a la vez, abandonándonos al placer, los cinco sentidos en un solo lugar…
Se levantó, me mordía la espalda, el cuello… me empujó contra la pared helada, estábamos empapados… agua y sexo, excitados, queriendo arrancarnos la piel…
Entonces agarró mis nalgas con fuerza y me atrajo hacia él… penetrando todos mis sentidos, entregada por completo a la violencia divina, se movía con la experiencia innegable del que lo da todo, bebió del agua de mis senos, mi cuerpo se contraía en señal de hambre, mis caderas lo buscaban con fuerza y sus palabras penetraban cada poro de mi cuerpo…
Quería oírme, quería tocarme toda, quería besarme… hacerme solo suya y yo le suplicaba por mas, quería sentir lo inexplicable dentro de mi, sentir que me perdía en su cuerpo… y entonces llegó, el único momento donde los cuerpos se funden en uno, donde escalas la cima del placer… intensamente, como si nunca nos hubiésemos amado…
El agua se secó en nuestros cuerpos calientes, exhaustos de placer y permanecimos uno al lado del otro, callados, tocándonos, besándonos… deseándonos como nunca…

Lupe Nuñez



Un sueño prestado...

El escribir me ha producido un gran placer, pero mayor aun, es saber que los que se conectan conmigo a través de lo que leen de mi, les gusta, se sintonizan fácilmente en esté vaivén de ideas que estimulan la imaginación y hasta les hace pensar en sus propias sensaciones, fantasías y deseos.

Alguien especial lo escribió, yo le presto mi espacio y el me presta su sueño…

“…Luego de terminar mi reunión de trabajo en Houston me dispuse ir a mi hotel. Esa noche, me metí al jacuzzi, y me recosté durante una hora. Luego me di una ducha tibia y me preparé para dormir, pues mi vuelo de regreso salía a las 12 del mediodía, dándome tiempo a hacer algunas cosas pendientes por la mañana antes de volver.
Me acosté y tendría unos quince o veinte minutos dormido cuando tocaron a la puerta. Me levanté y abrí asomando solo la cabeza, pues vestía solamente un bóxer. Vi a una chica hermosa que vestía un traje sastre pantalón. Lo primero que pensé es que era una ejecutiva del hotel, pero no supe que decir…
Abrió la puerta y entro como si nada.
Me dijo su nombre. Medía un metro sesenta aproximadamente, piel canela, senos grandes y perfectos, cintura breve y unas nalgas de calendario. Me llevo hasta la cama, me sentó en la orilla y comenzó a desnudarse lentamente. Me encontraba como hipnotizado. Una a una, las prendas fueron cayendo despacio, sin prisa…
Una fuerte erección luchaba por salir de mi bóxer. Comenzó a quitarse su ropa interior. Lencería de marca, que realzaba sus formas hasta la perfección. Ella se acercó a mí, me tomó de las manos e hizo que me pusiera de pie, se acostó en la cama con la cabeza hacia afuera y comenzó a estirarse como una gata en celo.
Pasaba sus manos por todo su cuerpo, dándose placer ella misma y a mis ojos. Se acercó y comenzó a besarme de una forma que me hizo dudar que esto no fuera un sueño. Lentamente se puso sobre mí, poniendo sus piernas alrededor de mi cara, me perdí entre ellas ¡Un 69 perfecto! En esa postura, sus caderas se abrieron ante mí en un espectáculo digno de fotografía.
No podía ni parpadear. Me desvestí rápidamente y me acerqué a sus nalgas. Las apreté entre mis manos y suavemente me acerqué, para entonces, me moría por entrar en ella. Para mi era como un sueño.
Me encontraba de pie al lado de la cama. Ella a gatas… yo acariciaba la línea de las nalgas lentamente. Arriba y abajo, una y otra vez. Era como fuego para mí. Los gemidos hacían que no existiera otro sonido en el mundo. Sin poder contenerme, toqué con la punta sus labios y la comencé a penetrar lentamente iniciando un movimiento lento. ¡Ahora si me encontraba en el cielo!
Estuvimos así unos dos o tres minutos. Me movía lentamente para que esto no terminara nunca y alargar el momento hasta la eternidad. Me salí y le pedí que se diera la vuelta totalmente, sus piernas afuera de la cama y su ser listo para ser invadido, sediento de más sexo.
La penetré de nuevo y me mantuve dentro de ella unos segundos, con el mismo ritmo anterior. Lento, muy lento. No quería que terminara nunca. Me salí y de nuevo la invadí, unos segundos en un movimiento de ida y vuelta que me daba el mayor placer jamás experimentado. ¡Sentía que iba a estallar de placer!
Ella con una voz como ronroneando me ordenó que no terminara y haciéndome hacia atrás, se puso de pie, puso sus manos sobre mis hombros y me sentó en la orilla de la cama. Se sentó en el suelo y puso sus manos en mis rodillas, acercó su boca… ¡Mi corazón aceleró su ritmo al doble!
Estaba totalmente en su boca. Arriba y abajo, lentamente. Su lengua me daba un placer infinito… Me estaba volviendo loco. Cerré mis ojos y apreté mis dientes tratando de detener el orgasmo que sentía venir, cuando de repente detuvo su movimiento y unos segundos después una boca nueva se hizo cargo de mí. Eso fue demasiado. Ella sintió que mi orgasmo era inminente, y se entregó a cumplir el mayor de mis deseos… Sentía mis ojos salir de sus órbitas. El placer era indescriptible. Un largo gemido salió de mis pulmones como punto final a tanto placer.
Me dejé caer sobre mi espalda y me subí hasta la parte alta de la cama. Ella me tapó con las mantas y me dio un largo beso. Se vistió lentamente y salió de la habitación sin hacer ruido.
Dormí hasta las 10:00 de la mañana, dos horas antes de mi vuelo de regreso! Llegué a tiempo al aeropuerto a pesar del apuro. Durante el vuelo me dormí de nuevo, con una sonrisa de satisfacción por un buen negocio y el mejor e inesperado final..."